Cuba volvió a sufrir un apagón de alcance nacional, el quinto registrado en los últimos meses, lo que evidencia el deterioro de su sistema eléctrico y la compleja situación energética que atraviesa la isla.
La interrupción del servicio dejó sin electricidad a gran parte del país luego de que se produjera una desconexión del Sistema Eléctrico Nacional. Las autoridades iniciaron las labores para restablecer el suministro de manera gradual mediante la creación de microsistemas eléctricos, con prioridad para hospitales, instalaciones estratégicas y otros servicios esenciales.
El Gobierno cubano atribuye la crisis a la escasez de combustible, agravada por las restricciones impuestas por Estados Unidos al suministro de petróleo hacia la isla. Según las autoridades, estas medidas han limitado la llegada de combustibles necesarios para mantener operativas las centrales termoeléctricas.
La crisis energética ha tenido un fuerte impacto en la vida cotidiana de los ciudadanos, afectando el transporte, el acceso al agua potable, las telecomunicaciones, la actividad económica y diversos servicios públicos. En varias provincias, los cortes de energía se han convertido en una situación recurrente.
Mientras continúan los trabajos para recuperar completamente el sistema eléctrico, la población enfrenta una incertidumbre creciente debido a la falta de combustible y a las limitaciones de una infraestructura energética que lleva años operando bajo presión. Las autoridades no han precisado cuándo se normalizará totalmente el servicio en todo el territorio nacional.


