Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a elevar el tono contra Canadá en medio de la creciente tensión comercial entre ambos países. El mandatario acusó al Gobierno canadiense de mantener elevados aranceles que, según afirmó, perjudican a los agricultores estadounidenses.
A través de una publicación en redes sociales, Trump sostuvo que Canadá ha aplicado durante años fuertes barreras comerciales a productos agrícolas provenientes de Estados Unidos. El presidente utilizó este argumento para defender la política arancelaria de su administración y cuestionar las condiciones comerciales entre los dos países.
Las declaraciones se producen después de que las negociaciones comerciales entre Washington y Ottawa no alcanzaran un acuerdo. Como consecuencia, Estados Unidos comenzó a aplicar nuevos aranceles del 50 % a productos canadienses por un valor aproximado de 20.000 millones de dólares, una medida que afecta a distintos sectores y profundiza la disputa entre los dos socios comerciales.
La respuesta de Canadá
El primer ministro canadiense, Mark Carney, anunció que su Gobierno responderá con medidas equivalentes. Ottawa prepara aranceles sobre determinados productos estadounidenses, entre ellos acero, productos lácteos, electrodomésticos y artículos electrónicos, con una aplicación prevista a partir del 8 de septiembre de 2026.
La escalada ocurre luego del fracaso de las conversaciones bilaterales, que buscaban reducir las diferencias comerciales y establecer nuevas condiciones para el intercambio entre ambas naciones.
Trump también anunció una nueva medida que elevará al 50 % los aranceles sobre vehículos, camiones, autopartes y acero provenientes de Canadá a partir del 1 de enero de 2027. El mandatario justificó la decisión señalando que las actuales condiciones comerciales no benefician suficientemente a Estados Unidos.
Una relación comercial bajo presión
Estados Unidos y Canadá mantienen una de las relaciones comerciales más estrechas del mundo. Por ello, la aplicación de nuevos aranceles genera preocupación entre empresas y sectores productivos de ambos países, especialmente ante el riesgo de que la disputa continúe ampliándose.
El conflicto también representa un desafío para el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), cuya relación comercial está siendo objeto de nuevas negociaciones.
Mientras Washington y Ottawa mantienen posiciones enfrentadas, agricultores, fabricantes y consumidores de ambos países podrían enfrentar mayores costos si la guerra comercial continúa escalando.
Por ahora, Trump mantiene su presión sobre Canadá y defiende los aranceles como una herramienta para modificar las condiciones comerciales, mientras el Gobierno canadiense prepara nuevas medidas de respuesta.


