Un equipo internacional de investigadores identificó evidencias de que una zona tectónica ubicada en la Antártida ha vuelto a presentar actividad geológica después de permanecer inactiva durante millones de años, un hallazgo que podría aportar nuevos conocimientos sobre la evolución del continente helado.
El estudio, desarrollado a partir de datos geofísicos y exploraciones submarinas, reveló la existencia de un sistema de fallas activas en el margen pacífico de las islas Shetland del Sur. Los científicos determinaron que la región experimenta procesos de deformación que están modificando el relieve del fondo marino.
Entre los cambios observados se encuentran la formación de nuevas cuencas tectónicas, la alteración de cañones submarinos, la deformación de sedimentos y la presencia de volcanes de lodo activos, señales que confirman que el área continúa evolucionando desde el punto de vista geológico.
Los investigadores explican que esta reactivación tectónica se produce pese a que el proceso de subducción que dominó la región finalizó hace aproximadamente tres millones de años. Los resultados sugieren que las placas tectónicas continúan generando esfuerzos suficientes para provocar nuevas fracturas y movimientos en la corteza terrestre.
El descubrimiento permitirá comprender mejor la dinámica geológica de la Antártida y mejorar los modelos utilizados para estudiar la evolución de las placas tectónicas y los procesos que moldean el fondo oceánico.
Los autores del estudio consideran que estos hallazgos representan un avance importante para la geología marina y podrían contribuir a futuras investigaciones sobre la actividad sísmica y tectónica en una de las regiones menos exploradas del planeta.


