Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos enfrentan una reducción significativa de sus reservas de misiles de precisión de largo alcance después de cinco meses de operaciones militares, una situación que ha generado preocupación dentro del Pentágono sobre la capacidad de respuesta ante futuros conflictos.
De acuerdo con fuentes citadas por medios internacionales, el Ejército estadounidense habría utilizado gran parte de sus existencias de sistemas como los ATACMS y los Precision Strike Missile (PrSM), armas consideradas fundamentales para realizar ataques de largo alcance sin exponer directamente a sus tropas.
La disminución de estos arsenales ha encendido alertas entre analistas de defensa, quienes advierten que una prolongación del conflicto podría afectar la preparación de Washington frente a otros posibles escenarios militares, especialmente ante eventuales tensiones con potencias como China o Rusia.
Además de los misiles ofensivos, las reservas de sistemas defensivos también han registrado un importante desgaste. Informes señalan una reducción en interceptores utilizados por plataformas como Patriot y THAAD, empleados para proteger posiciones estratégicas frente a ataques con misiles.
El Pentágono ha señalado que trabaja junto a la industria de defensa para incrementar la producción y reponer los inventarios, aunque especialistas advierten que la fabricación de este tipo de armamento requiere tiempo debido a la complejidad tecnológica de los sistemas.
La situación ha abierto un debate en Estados Unidos sobre la necesidad de aumentar la capacidad industrial militar y mantener reservas suficientes para enfrentar conflictos prolongados sin comprometer la estrategia de seguridad global del país.


