El Gobierno de Estados Unidos implementó una medida migratoria que permite exigir una fianza de hasta 20.000 dólares a determinados solicitantes de visas de turismo y negocios (categorías B1 y B2), como una garantía para incentivar el cumplimiento de las condiciones de permanencia autorizadas en territorio estadounidense.
El programa establece que los funcionarios consulares podrán solicitar a ciudadanos de países incluidos en una lista oficial el depósito de una garantía económica antes de la emisión del visado. El monto puede variar según la evaluación del caso y, de acuerdo con las autoridades estadounidenses, será devuelto si el viajero respeta los términos de su visa y abandona el país dentro del plazo establecido.
La medida está dirigida principalmente a reducir los casos de permanencia irregular de visitantes extranjeros. Según el Departamento de Estado, el objetivo es reforzar los mecanismos de control migratorio y asegurar que quienes ingresen con visas temporales cumplan con las condiciones establecidas.
La lista de países sujetos a este requisito incluye principalmente naciones de África, Asia y otras regiones con mayores índices históricos de incumplimiento migratorio. La aplicación del programa no significa una prohibición de ingreso, sino un requisito adicional dentro del proceso de solicitud de determinadas visas.
Organizaciones defensoras de derechos migratorios han cuestionado la medida al considerar que podría convertirse en una barrera económica para viajeros que cumplen los requisitos legales, mientras que el Gobierno estadounidense sostiene que la fianza busca mejorar el control sobre los flujos migratorios temporales.
Las autoridades estadounidenses aclararon que el pago de la fianza no garantiza la aprobación de la visa y que el solicitante debe cumplir con todos los requisitos habituales del proceso consular.


