El fuerte terremoto que sacudió la isla de Flores, en Indonesia, elevó a 70 la cifra de personas fallecidas, mientras más de 22.000 habitantes permanecen desplazados debido a los daños ocasionados por el movimiento telúrico y sus réplicas.
El sismo, de magnitud 7,7, ocurrió el pasado sábado y tuvo su epicentro en las proximidades de Flores, en la provincia de Nusa Tenggara Oriental. El movimiento provocó deslizamientos de tierra, daños en viviendas y afectaciones en infraestructura pública, lo que complicó las labores de emergencia.
Aumenta el número de personas evacuadas
Según el último balance de las autoridades indonesias, 22.276 personas han tenido que abandonar sus hogares y buscar refugio en zonas consideradas más seguras.
Los equipos de emergencia continúan trabajando en las áreas más afectadas, donde existen necesidades urgentes de agua potable, alimentos, medicamentos y equipos médicos. Algunas personas permanecen en refugios improvisados debido a los daños registrados en hospitales y otros edificios.
La situación también se ha visto complicada por la presencia de numerosas réplicas. Después del terremoto principal se registraron cientos de movimientos posteriores, algunos de ellos perceptibles para la población, lo que ha generado temor entre los habitantes y dificulta las tareas de rescate.
Daños en viviendas e infraestructura
El terremoto provocó daños importantes en viviendas, centros educativos, establecimientos de salud y edificios públicos. En algunas zonas también se registraron cortes de electricidad y problemas en las comunicaciones.
Las autoridades desplegaron miles de integrantes de las fuerzas de seguridad y equipos de emergencia para apoyar las labores de rescate, distribución de ayuda y atención a los afectados.
El Gobierno de Indonesia declaró el estado de emergencia durante 14 días en la provincia de Nusa Tenggara Oriental, una medida destinada a facilitar la movilización de recursos y acelerar la respuesta ante la emergencia.
Una zona con alta actividad sísmica
Indonesia se encuentra dentro del denominado Anillo de Fuego del Pacífico, una extensa zona caracterizada por una intensa actividad sísmica y volcánica debido a la interacción de varias placas tectónicas.
La ubicación geográfica del país hace que sus habitantes estén expuestos de manera frecuente a terremotos, algunos de los cuales han provocado graves consecuencias en las últimas décadas.
Mientras continúan las labores de asistencia y búsqueda, las autoridades mantienen el monitoreo de la zona ante la posibilidad de nuevas réplicas y trabajan para garantizar alimentos, agua y atención médica a miles de personas afectadas.


