SpaceX logró avanzar en la recuperación de su nave Starship Flight 13, que permaneció durante 24 días en el océano Índico después de completar un vuelo de prueba. La nave fue trasladada hasta una zona de aguas más tranquilas frente a la Isla de Navidad, territorio australiano.
La operación estuvo marcada por condiciones marítimas complicadas, con fuertes vientos y oleaje que dificultaron las labores de remolque. Pese a estos inconvenientes, los equipos de recuperación consiguieron conducir la enorme nave hasta un área más segura.
El vehículo, conocido como Ship 40, había realizado el 24 de julio un amerizaje controlado tras despegar desde las instalaciones de SpaceX en Starbase, Texas. A diferencia de otras pruebas anteriores, esta vez la nave logró permanecer intacta después de regresar a la Tierra.
Ahora, ingenieros de SpaceX se preparan para examinar la Starship en condiciones más favorables. El análisis permitirá obtener información sobre diferentes componentes del vehículo, entre ellos su estructura, sistema hidráulico y protección térmica, elementos fundamentales para el desarrollo de futuras versiones.
La recuperación representa un paso importante para SpaceX, ya que disponer de una nave que haya regresado del espacio sin destruirse permite estudiar directamente su comportamiento después de un vuelo.
Tras completar esta fase, la compañía deberá definir cómo trasladar nuevamente la Starship hasta Starbase, en Texas. Entre las alternativas se contempla un nuevo remolque marítimo o el uso de una embarcación especializada.
La misión forma parte del programa de desarrollo de Starship, el sistema de lanzamiento de SpaceX diseñado para ser reutilizable y que tendrá un papel relevante en los planes de la compañía para futuras misiones espaciales, incluidas las relacionadas con la exploración lunar.


